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Excedente del consumidor: Pagando viajes de Uber con efectivo

Categorías : El efectivo conecta a las personas, El efectivo es un bien público, El efectivo está disponible para todos los usuarios
November 26, 2021
Etiquetas : México, Social Inclusion
Uber acepta pagos en efectivo en más de 400 ciudades en el mundo. Sin embargo, algunos gobiernos han eliminado esta opción de pago. Una nueva investigación basada en experimentos en México revela que los pagos en efectivo para los viajes en Uber representan un excedente del consumidor del 50%.
Fernando Alvarez, University of Chicago and David Argenté, Penn State University

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Manuel A. Bautista-González (translation/traducción)

Columbia University in the City of New York

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Este artículo se publicó por primera vez en la página web del Instituto Becker Friedman de la Universidad de Chicago. Se vuelve a publicar aquí con el permiso de los editores. Se basa en el documento de trabajo del BFI nº 2019-96, “Consumer Surplus of Alternative Payment Methods: Paying Uber with Cash”, de Fernando Álvarez, profesor de la Universidad de Chicago; y David Argente, profesor adjunto de la Universidad de Penn State

Para muchos millones de personas de todo el mundo, la llegada de los servicios de transporte compartido como Uber y Lyft ha transformado su forma de moverse por sus barrios y ciudades. Con el toque de una aplicación en sus teléfonos inteligentes, la gente puede pedir un viaje y pagar la transacción a través de una tarjeta de crédito almacenada. Estos servicios de transporte compartido han beneficiado a los consumidores ofreciéndoles alternativas a las opciones de transporte existentes que, frente a ellas, suelen ser más cómodas y a veces menos costosas.

Sin embargo, para otros millones de personas que no tienen tarjetas de crédito o que no están dispuestas a utilizarlas, esas ventajas han desaparecido. Estas personas, muchas de ellas con bajos ingresos, dependen del dinero en efectivo como principal modo de pago, lo que necesariamente limita su capacidad de beneficiarse de los servicios de transporte compartido. Y no se trata de una pérdida trivial. Una investigación realizada por Fernando Álvarez, de la Universidad de Chicago, y David Argente, de Penn State, revela que los usuarios sufrirían un costo medio de aproximadamente el 50% del valor de los viajes pagados en efectivo si no se les permitiera utilizar efectivo como método de pago.

En “Consumer Surplus of Alternative Payment Methods: Paying Uber with Cash”, Argente y Álvarez emplean grandes experimentos de campo y otras pruebas para determinar este costo para el consumidor. Para los tomadores de decisiones que consideran el impacto de los servicios basados en aplicaciones en los consumidores de bajos ingresos, especialmente los de los países que están tratando de alejar a los consumidores de los pagos en efectivo, estos resultados son particularmente relevantes.

“¿Va a pagar en efectivo… o efectivo?”

Para varios economistas y tomadores de decisiones, la persistencia del efectivo como forma de pago es potencialmente problemática. Algunos investigadores han pedido la eliminación de los billetes de alta denominación, en parte porque esa moneda suele ser el principal método de transacción para el crimen organizado y la evasión fiscal. Algunos tomadores de decisiones también han abogado por una economía sin efectivo no solo para hacer frente a la intención delictiva o la evasión fiscal, sino también para mejorar la eficiencia de los pagos. Por ejemplo, hasta una sentencia de noviembre de 2018 de la Suprema Corte de Justicia de México que desautorizó la prohibición de uso de efectivo, algunas ciudades de México -incluida la capital- prohibían pagos en efectivo para las empresas de viajes compartidos basados en aplicaciones como Uber. En la India, se promulgó un plan de desmonetización en 2016 para, en parte, eliminar de la circulación ciertos billetes de alta denominación.

Estos esfuerzos han hecho que se vuelva a prestar atención al papel del dinero en efectivo en una economía y, más ampliamente, al estudio de las opciones de pago óptimas, un campo de investigación al que contribuye el artículo de los autores. Para investigar el papel y los beneficios de pagos en efectivo para los viajes en Uber, Álvarez y Argente estiman el efecto sobre los usuarios (o el excedente del consumidor) en los casos en que se introdujo el efectivo en zonas que antes no lo tenían, así como en los lugares en los que se prohibió el efectivo.

Para llegar a sus estimaciones, los autores emplean dos tipos de pruebas: experimentos cuasi naturales, en los que los investigadores examinan los datos de los efectos de la prohibición del efectivo o de la introducción del efectivo en un mercado concreto, y experimentos de campo (o ensayos de control aleatorios), en los que los usuarios se enfrentan a diferentes precios por métodos de pago alternativos. Su documento contiene un análisis y una revisión detallados de cada experimento y describe los numerosos resultados de los autores. He aquí algunas de las principales conclusiones:

  • En 15 ciudades de México se introdujo el dinero en efectivo como forma de pago para Uber algún tiempo después de la entrada de Uber en la ciudad.Después de la introducción de pagos en efectivo, hubo un gran aumento en el número de viajes y las tarifas totales en estas ciudades. Por el lado de la oferta, si bien el número de conductores no aumentó al mismo ritmo relativo que los usuarios, el total de horas semanales aumentó en el mismo porcentaje aproximado que el total de tarifas.
  • La Ciudad de México, un área metropolitana de más de 20 millones de habitantes y una de las diez principales áreas metropolitanas del mundo en términos de viajes de Uber, ofrece un rico experimento para los autores. El dinero en efectivo se introdujo en 2016, pero solo los usuarios que originaban sus viajes en el área metropolitana podían utilizarlo; si comenzaban su viaje en la ciudad propiamente dicha, el dinero en efectivo no era una opción (al menos hasta noviembre de 2018, tras la sentencia de la Suprema Corte sobre los pagos en efectivo). Tras un análisis de los viajes originados en cada manzana censal en agosto de 2016, 2017, y 2018, los autores encontraron que los barrios con mayores ingresos discernibles (denotados por una mayor educación, conexiones a internet, etc.) realizaron una menor proporción de viajes con efectivo. Entre otros muchos resultados, también encuentran un aumento sustancialmente mayor de los viajes que se iniciaron fuera de la ciudad propiamente dicha, donde se permitía el uso de dinero en efectivo y los residentes de menores ingresos suelen residir.
  • A raíz de un delito, presuntamente cometido por un conductor de un servicio de transporte competidor de Uber, la ciudad de Puebla (México) prohibió el uso de dinero en efectivo para todos los servicios de transporte basados en aplicaciones en diciembre de 2017.
  • Utilizando datos de otras ciudades como contrafactual, Álvarez y Argente estimaron que la prohibición condujo a una reducción del 50 por ciento en los viajes de los usuarios. Con el tiempo, alrededor de un tercio de los usuarios de efectivo registraron una tarjeta de crédito en Uber y los viajes aumentaron hasta un 40 por ciento.
  • En cuanto a Ciudad de México y Puebla, cabe destacar que estas dos ciudades tienen la proporción más baja de viajes pagados en efectivo de México (alrededor del 40 por ciento). Otras ciudades mexicanas tienen tasas de pago en efectivo que duplican esa tasa, lo que refleja la dependencia del efectivo de muchos mexicanos.
  • Además de estos experimentos casi naturales, los autores realizaron tres grandes experimentos de campo en los que participaron más de 100,000 usuarios de Uber en el Estado de México. Utilizando descuentos en precios y créditos, los autores midieron la capacidad de respuesta de los usuarios a los incentivos, encontrando que los usuarios cambian sus métodos de pago según los incentivos, pero su respuesta es bastante limitada. Los autores traducen el tamaño (pequeño) de la respuesta de los usuarios en un gran beneficio atribuido por los consumidores al uso de su medio de pago preferido, que para muchos usuarios es el efectivo.
  • Dos de los experimentos incluían incentivos para los usuarios que pagaron en efectivo. En uno de ellos, se ofrecieron descuentos del 10%, 15%, 20% y 25% a cuatro grupos de 23,000 usuarios, con un grupo de control de 56,000 para los que los precios permanecieron estables. Otro experimento consistió en seis grupos de control de unos 20,000 usuarios de efectivo, que recibieron recompensas equivalentes a tres, seis o nueve veces su gasto medio semanal si registraban una tarjeta de crédito en un plazo determinado. En ambos casos, los usuarios respondieron a los incentivos, pero las respuestas fueron moderadas.
  • Sorprendentemente, cerca de la mitad de los usuarios del Estado de México alternaron el uso de efectivo y tarjetas de crédito como medio de pago. Los autores llevaron a cabo un experimento en el que ofrecieron descuentos de diferente magnitud a seis grupos de 20,000 usuarios de este tipo, cada uno de los cuales sólo se aplicaba si pagaban en efectivo o con tarjeta de crédito, y a un grupo de control de 90,000 usuarios a los que se les ofrecía el precio normal independientemente del medio de pago. En este caso, los usuarios también se decantaron por el medio de pago más barato, pero la magnitud del efecto fue bastante pequeña. Una vez más, los autores interpretan este resultado como un gran apego de los usuarios a su medio de pago preferido.

Esta nueva investigación arroja nueva luz sobre el uso de dinero en efectivo entre muchos usuarios de Uber, especialmente los de menores ingresos y los que no tienen relaciones bancarias.

Estos ricos experimentos permitieron a los autores hacer estimaciones del excedente de consumidor de los usuarios de Uber por el uso de efectivo. Como revelan estos experimentos, no todos los usuarios de Uber dependen totalmente del efectivo, ya que algunos usarán  tarjetas de crédito en determinadas condiciones. Sin embargo, en el Estado de México, alrededor del 25 por ciento de los usuarios dependen del efectivo, y alrededor del 50 por ciento de los usuarios con una tarjeta de crédito registrada se inclinaron tanto por el efectivo como el crédito. En total, los autores estimaron que la prohibición del efectivo supone un costo equivalente a cerca del 50% del valor de los viajes pagados en efectivo.

Las prohibiciones de efectivo como medio de pago para los viajes de Uber han estado en vigor, o se han anunciado, en otras ciudades y países. Tan recientemente como a mediados de julio de 2019, el efectivo ha sido prohibido en Uber en la ciudad mexicana de San Luis Potosí. El efectivo está prohibido en la mayoría de las ciudades de Uruguay. El efectivo está prohibido para Uber en Panamá, pero se ha utilizado gracias a una suspensión temporal de la prohibición. Los autores también estiman una pérdida de excedente del consumidor de alrededor del 50% de las tarifas pagadas en efectivo para Panamá si  la prohibición se reanuda.

Conclusión

Para muchas personas de bajos ingresos en los países en desarrollo, las opciones de pago son algo más que una cuestión de comodidad o eficiencia: a menudo son una cuestión de necesidad. Para estas personas, el efectivo sigue siendo el rey. Por ejemplo, alrededor del 95 por ciento de todas las transacciones en México por debajo de 25 dólares se realizan en efectivo, así como el 87 por ciento de las transacciones por encima de 25 dólares. Para todos los bienes y servicios, la tasa de pago en efectivo es del 90 por ciento.

Sin embargo, estos problemas no se limitan a los ciudadanos de las naciones en desarrollo. Por ejemplo, a principios de 2019, Filadelfia -con una tasa de pobreza de alrededor del 26 por ciento y un alto índice de consumidores no bancarizados- se convirtió en la primera ciudad estadounidense en prohibir que los establecimientos minoristas acepten solo tarjetas de débito o crédito, ordenando que todas las tiendas acepten efectivo. En Europa, el paso a una sociedad sin dinero en efectivo se vio frenado por un informe de 2018 de la Comisión Europea que desaconsejó medidas legislativas para restringir los pagos en efectivo.

CONCLUSIÓN
Basándose en su extenso análisis del excedente del consumidor vinculado a los viajes en efectivo de Uber, Álvarez y Argente concluyen que prohibir pagos en efectivo es una política pública costosa.

La investigación de Álvarez y Argente, que incorpora una gran cantidad de experimentos y millones de observaciones, arroja nueva luz sobre la dependencia del dinero en efectivo entre muchos usuarios de Uber, especialmente los de menores ingresos y los que no tienen relaciones bancarias. Cuando se introduce el dinero en efectivo en una zona, aumenta el número de viajes, los kilómetros, las tarifas y los conductores, y los beneficios recaen principalmente en los usuarios de bajos ingresos. Los autores estiman un excedente del consumidor por el uso del efectivo de aproximadamente el 50% del valor de los viajes pagados en efectivo.

Sin embargo, esta investigación tiene implicaciones para algo más que el excedente del consumidor derivado de los viajes en efectivo de Uber, por muy significativo que sea. Como atestiguan las tasas de pago en efectivo de todos los bienes y servicios en México, y como subrayan las recientes sentencias sobre el efectivo en Filadelfia y la Unión Europea, es mucho lo que está en juego cuando se restringe el efectivo como forma de pago, especialmente para las personas con menores ingresos. El trabajo de los autores sugiere firmemente que las políticas destinadas a restringir los pagos en efectivo deberían basarse en estimaciones creíbles sobre el impacto para los individuos y la sociedad. Por su parte, basándose en su extenso análisis del excedente del consumidor vinculado a los viajes en efectivo de Uber, Álvarez y Argente concluyen que prohibir pagos en efectivo es una política pública costosa.

Nota: Los autores utilizaron datos suministrados por Uber, que permite el pago en efectivo en más de 400 ciudades de todo el mundo. Los usuarios pueden elegir el dinero en efectivo como opción de pago, al igual que otros usuarios eligen entre las opciones de tarjeta de crédito. Los usuarios que eligen el efectivo pagan a los conductores de la misma manera que pagarían a un taxista, por ejemplo.

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