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¿Por qué el efectivo es tan resistente?

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October 12, 2020
Publicado en : Demanda de efectivo, Utilización de efectivo
En su último estudio global, el exdirector del Departamento de Efectivo del Banco de Israel, Mordechai Fein, analiza y expone los factores que contribuyen al uso continuado y decidido del efectivo entre la población a pesar de un contexto global marcado por el rápido desarrollo de los pagos electrónicos.
Communication Team

Mordechai Fein, exdirector del Departamento de Efectivo del Banco de Israel, comparte un estudio global que analiza los principales factores que contribuyen a que la demanda de efectivo siga siendo sólida, a pesar de un contexto mundial marcado por el rápido desarrollo de los pagos electrónicos. El estudio completo, que se incluye más abajo, señala que el uso del efectivo sigue siendo intenso en 26 países además de la zona euro, lo que supone una aparente resistencia a importantes iniciativas de las autoridades encaminadas a limitar su uso.

“En contra de lo previsto, nuestros resultados demuestran que la cantidad de efectivo sigue creciendo, incluso de manera significativa, y todavía no hay indicios de debilidad”, destaca el estudio. “De una forma u otra, el efectivo sigue siendo, por así decirlo, pertinaz. Tanto el efectivo en circulación como los pagos con tarjeta (un sustituto de los pagos electrónicos) han aumentado desde 2007, lo que representa una declaración clara y sucinta por parte del efectivo, que dice: ‘Sigo aquí y no tengo ninguna intención de desaparecer’".

El estudio amplía el modelo clásico de variables, que consiste en evaluar la demanda de efectivo en términos de PIB, tipos de interés e ingresos fiscales, midiendo los factores demográficos, entre ellos, la edad, los ingresos y la educación, así como el desarrollo tecnológico. Para el estudio se aplicó un modelo estadístico de efectos fijos en un período de 10 años hasta 2016, empleando un análisis de regresión y una comprobación de la robustez para analizar los datos extraídos de las bases de datos del FMI y del Banco Mundial.

Se aplicó la modelización estadística a los siguientes países y a la zona euro por motivos de disponibilidad de las variables de datos requeridas: Australia, Brasil, Chile, China, Colombia, Croacia, República Checa, Dinamarca, Hong Kong, Hungría, Indonesia, Israel, Japón, Corea del Sur, México, Nueva Zelanda, Polonia, Rumanía, Rusia, Serbia, Sudáfrica, Suecia, Suiza, Turquía, Gran Bretaña y los Estados Unidos de América.

Entre las principales conclusiones del estudio figuraba la confirmación estadística de los siguientes puntos:

°           El uso de efectivo desciende conforme la población alcanza mayores niveles de renta;

°           La población más joven (menores de 35 años) es menos proclive a utilizar el efectivo que la población de mayor edad;

°           Las personas con educación superior son menos proclives a utilizar el efectivo que las personas con menor educación formal.

 

En lo que respecta a la tecnología (incorporando variables de sustitución), el estudio señala que una elevada penetración de suscripciones a teléfonos móviles indicaba un menor uso del efectivo, aunque no existía una relación significativa entre el uso del efectivo y el uso de internet.

“Por tanto, al contrario de la opinión de muchos de que el hecho de poseer dinero en efectivo se debe al deseo de evitar pagar impuestos, nuestro modelo demuestra que el efectivo tiene una función importante para varios grupos sociales, dependiendo del nivel de desarrollo existente en un país determinado”.

Además, el estudio no halló una relación sustancial entre el uso del efectivo y la urbanización, o, una vez aplicado un índice de corrupción internacional, el uso del efectivo y la corrupción del sector público. Regresando a las variables clásicas, el estudio llegó a la siguiente conclusión sobre los impuestos. “Los factores clásicos (PIB, tipo de interés e impuestos) que influyen sustancialmente en la cantidad de dinero en la economía, afectan ide igual manera al volumen de efectivo en circulación. Sin embargo, nuestro modelo demuestra que, a diferencia de los argumentos que utilizan algunas autoridades para justificar las limitaciones al uso de efectivo como "el mejor remedio para evitar la evasión fiscal", los ingresos fiscales afectan al uso del efectivo en menor medida que el PIB y que el tipo de interés, si bien lo hacen de manera sustancial”. El estudio sostiene que las autoridades ideaban de manera intermitente nuevos obstáculos al uso del efectivo en nombre de “la lucha contra la economía sumergida”. “Parece que (dichas autoridades) estuvieran dispuestas a llegar hasta donde sea necesario para crear una atmósfera en la que el uso del efectivo resulte ilegítimo.  Sin embargo, no debe olvidarse – es más, se debería recalcar – que nunca se ha demostrado que los pagos o los cobros en efectivo promuevan el desarrollo de la economía sumergida”.

Sobre la base de análisis estadísticos, era demasiado pronto para determinar el impacto de las medidas impuestas para limitar el uso del efectivo y que van desde restringir el acceso hasta subvencionar o promover los pagos digitales, pasando por imponer directamente limitaciones al uso del efectivo por cantidad. No obstante, el estudio aporta herramientas para análisis futuros del sector del efectivo en los distintos países. “Servirá a los bancos centrales y a los centros y proveedores de efectivo a predecir el nivel de efectivo en las distintas economías y en situaciones de crisis”.

El estudio concluye que: “a pesar de que se han hecho esfuerzos considerables para limitar el efectivo, e incluso para eliminarlo en algunos países, su uso sigue creciendo, aunque a un ritmo ralentizado, debido al crecimiento acelerado de diversos medios de pago electrónico”.

Descargar el estudio completo y el resumen a continuación:

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