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Contra la corriente: El caso suizo a favor de los billetes de alta denominación

Categorías : Cash is also a store of value
March 8, 2019
Publicado en : alta denominación, Store of value, Switzerland

El día 5 de marzo, el Banco Nacional de Suiza (SNB) dio a conocer el nuevo billete de 1 000 CHF. Se trata de la 5ta denominación de las seis que se emitirán de las nuevas series y es uno de los billetes más altos del mundo en valor. El lanzamiento oficial está previsto para el 13 de marzo de 2019. El billete de 1 000 CHF, por un valor aproximado al mismo monto en USD, es sumamente popular en la pequeña nación alpina, que registra un crecimiento significativo en tanto los tipos de interés se mantienen obstinadamente bajos. El billete que falta para completar la serie es el de 100 CHF.

Pese a los constantes argumentos a favor y en contra de los billetes de alta denominación, especialmente entre los defensores de economías con menos o sin efectivo , el caso suizo, y otros, demuestran que los billetes de alta denominación son especialmente apreciados como reserva de valor, en especial en períodos de incertidumbre económica y de tipos de interés negativos.

Más aún, el estado actual del mundo demuestra que el blanqueo de dinero desde hace ya tiempo ha comenzado a desplazarse con mayor facilidad y eficiencia a través de redes más virtuales —y en ocasiones perfectamente legales — lo que genera un daño mayor que el maletín lleno de billetes de alta denominación, como todavía se cree.

Compartimos aquí algunas conclusiones clave del informe «Against the tied: the Swiss case in favor of high denomination banknotes (Contra la corriente: El caso suizo a favor de los billetes de alta denominación)», al que puede acceder aquí:

  1. A nivel mundial, la demanda de moneda ha aumentado, impulsada esencialmente por billetes de alta denominación en momentos de incertidumbre económica y política, combinadas con los tipos de interés bajos o negativos. Los billetes tienen una función importante como reserva de valor, tanto nacional como internacionalmente.
  2. El dinero en efectivo es una forma cada vez más segura de cobertura desde el punto de vista del consumidor. La seguridad consiste, ante todo, en proporcionar un entorno en el cual los consumidores se sientan cómodos para operar. Hay evidencia de que los consumidores son cada vez más aprehensivos al fraude con tarjetas de pago y las amenazas asociadas, lo que incluye el fraude de identidad y las violaciones masivas de datos.
  3. El fraude en línea excede ampliamente en valor la malversación de billetes físicos. Incluso cuando se trata del terrorismo, la UE ha afirmado que “limitar la utilización de dinero en efectivo no impediría la financiación del terrorismo” y, por lo tanto, ha anunciado, el 12 de junio de 2018 que no impondrá restricciones para el uso del dinero en efectivo. Un argumento que es apoyado por Nikos Passas, quien escribe para el Journal of Financial Crime, es que “los países con billetes de alta denominación tienen bajos niveles de actividad delictiva o crimen organizado (por ej. Japón, Singapur, Suiza o EAU), mientras que los países con billetes de baja denominación tienen altas tasas de criminalidad (por ej. Brasil, Nigeria, Sudáfrica o Venezuela)”.
  4. En tercer lugar, el efectivo ofrece a los consumidores la libertad de elección y propicia la inclusión financiera. Tras la crisis financiera, la utilización de dinero en efectivo aumentó ya que ante la incertidumbre en torno a los bancos, las personas decidieron volver a los orígenes. Hay alrededor de 600 000 a 700 000 millones de billetes en circulación, de modo que esta forma de dinero es quizás el artículo personal de mayor disponibilidad en el planeta. Un 44 % de los suizos indica que ha tenido anteriormente un billete de 1 000 CHF y que lo ha usado para realizar una operación, de modo que se trata de un producto de mercado masivo, que se usa ,por ejemplo, para pagar las cuentas de servicios públicos, una práctica que en Suiza todavía se realiza esencialmente en persona en las oficinas de correos.
  5. Por último, el franco suizo es efectivamente una reserva de valor en momentos de incertidumbre económica, de modo que el Banco Nacional Suizo está promoviendo la capacidad de otros ciudadanos de mantener dinero en efectivo como parte de sus políticas de gestión del riesgo.
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