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La agenda del efectivo para 2020 (3/3)

Categorías : Cash is also a store of value, Cash is universal, Sin categorizar
March 20, 2020
Publicado en : Central Bank, El futuro del efectivo, New Zealand
Te Pūtea Matua, el Banco de la Reserva de Nueva Zelandia ha llevado a cabo un programa de tres años sobre el Futuro del Efectivo destinado a analizar la dinámica de utilización del efectivo y evaluar si se debe actuar ya sea para preservar el sistema de efectivo de cara al futuro o para satisfacer las necesidades de los usuarios de otras formas.
Steve Gordon

Te Pūtea Matua, the Reserve Bank of New Zealand

Currency News pidió a una muestra representativa de especialistas de efectivo de diferentes partes del ciclo de efectivo (y del mundo) que consideraran los desafíos de 2019 y las prioridades para 2020, teniendo en cuenta las consecuencias y realidades de los cambios en su utilización. He aquí una entrevista con Steve Gordon, de Te Pūtea Matua, el Banco de la Reserva de Nueva Zelanda. Este artículo fue publicado en el Volumen 18 – nº. 1, de enero de 2020.

El Banco de la Reserva de Nueva Zelanda hará una presentación en la próxima Conferencia sobre el Futuro del Efectivo en Madrid el próximo mes de octubre. 

 

Análisis de la dinámica de utilización del efectivo

En diciembre de 2019, el programa sobre el Futuro del Efectivo del Banco de la Reserva de Nueva Zelanda (RBNZ) concluyó tres años de investigación y de análisis de la dinámica de utilización del efectivo, los riesgos para el sistema y la sociedad y las opciones generales para contribuir en la transición a una sociedad con menos efectivo.

En los últimos tres años, el programa ha elaborado un cuadro contundente de las dificultades que la disminución del uso del efectivo en las transacciones están planteando al sistema bancario y a los clientes por igual. 2020 será un año en el que se confirmen los nuevos rumbos y se tomen importantes medidas para resolver estas dificultades.

El enfoque de Nueva Zelanda durante 2019 incluyó el establecimiento de un programa de trabajo continuo con los clientes mayoristas de efectivo del banco central, la nueva ejecución de una encuesta sobre utilización de efectivo con robustez estadística, anteriormente ejecutada en 2017, dos rondas de consultas públicas para confirmar los problemas y recibir opiniones sobre algunos cambios propuestos al mandato del Banco establecido por ley; consultas con organizaciones de partes interesadas de los sectores público, privado y voluntario, un programa de información y de redes sociales, y la participación directa con comunidades potencialmente afectadas.

En los primeros meses de 2020 el RBNZ y el gobierno considerarán y tomarán decisiones con consecuencias potencialmente importantes para el sistema de pagos de Nueva Zelanda.

Una decisión clave para nosotros es la magnitud del cambio que estamos dispuestos a procurar en relación con nuestros propios acuerdos operativos.

Actualmente nuestro principal instalación de procesamiento y custodia se encuentra en Wellington, una localización remota en relación con los lugares en los que más se utiliza el efectivo, en la región norte de la isla. Es posible que se coordinen nuevos acuerdos logísticos y comerciales que promuevan una mayor resistencia y eficiencia, manteniendo los excedentes de efectivo más cerca de los mercados y ayudando a reducir los impactos que el desplazamiento del efectivo tiene en el medio ambiente.

Nuestro equipo de el Futuro del Efectivo se ha visto sorprendido por las importantes similitudes y las sutiles diferencias que existen entre las experiencias de las distintas jurisdicciones y las respuestas a los dilemas del efectivo. Realmente valoramos la predisposición y la ayuda recibida de los bancos centrales colegas para compartir información y experiencias. En términos de modelos, nos hemos basado esencialmente en el Reino Unido, Noruega y Suecia por ser naciones donde los problemas y el enfoque han tenido una mayor repercusión en nuestro sistema bancario, en temas sociales, en escala y en tamaño.

Una nueva función de protección para el sistema de efectivo

El Banco aún debe confirmar al público en qué medida está dispuesto a impulsar una modificación legislativa para apoyar el sistema de efectivo. A finales de 2019 solicitó opiniones sobre propuestas para que se le confiera un mandato más amplio por ley, lo que incluye una función de protección para el sistema de efectivo con facultades asociadas para recopilar información, la facultad de establecer normas relativas a la verificación de autenticidad y de calidad para cajeros automáticos y otros equipos de manipulación de efectivo que pueden devolver efectivo a los clientes y la facultad para exigir a los bancos que continúen ofreciendo servicios de efectivo, de manera similar a lo que está comenzando a suceder en Suecia.

Las decisiones finales sobre estas cuestiones están en manos del gobierno, pero continuaremos trabajando con los bancos y con otros actores del sistema de efectivo para mejorar la eficiencia y resistencia del sistema, sin perder de vista a los usuarios.

Las áreas específicas acordadas con los bancos el año pasado incluyen el seguimiento continuo del sistema, la resistencia del sistema, la gestión del riesgo y de continuidad de empresas, y la gestión de autenticidad y de calidad del efectivo en circulación.

Creemos que el efectivo tiene futuro

Estamos tomando todas estas medidas porque creemos que el efectivo tiene futuro y las tareas que estamos realizando deben ayudar a garantizar que así sea. Sin embargo, también debemos hacer un seguimiento e influir en el área de fintech (tecnología financiera) y otros aspectos de los sistemas de pago que pueden llegar a beneficiar a los actuales usuarios del efectivo — en particular, si pueden replicar algunas de las características y beneficios en los que el efectivo generalmente tiene un monopolio.

Estas características y beneficios incluyen las opciones de libertad, autonomía y privacidad de las transacciones, la sensación de que el efectivo ‘siempre funciona’, incluida su función de respaldo para otras formas de pago, además de ayudar a garantizar la inclusión social y económica de personas que están menos conectadas con el mundo digital y financiero.

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