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La Agencia Nacional de Ciencia Australiana afirma que el virus puede sobrevivir durante semanas en los billetes y después rebaja el temor por la transmisión

Categorías : Cash is the first step of financial inclusion, Cash is the most widely used payment instrument, El efectivo y las Crisis
October 16, 2020
Publicado en : Australia, Coronavirus, Efectivo y Crisis, Financial inclusion, Salud
Desde el inicio de la pandemia, un flujo constante de desinformación ha tergiversado el papel que podría tener el efectivo en la propagación de la COVID-19. La Agencia Nacional de Ciencia Australiana ha publicado un estudio controvertido que señala que, en condiciones rigurosas de laboratorio, el virus podría sobrevivir hasta 28 días en los billetes. Sin embargo, el autor principal del estudio ha minimizado el riesgo de infección que señala en su propio trabajo, creando confusión.
Guillaume Lepecq and James Shepherd-Barron

Hasta ahora no existen casos conocidos de transmisión de la COVID-19 a través de billetes o monedas

Tanto la Organización Mundial de la Salud como el Instituto Robert Koch de Alemania, el organismo público de investigación más importante del país, han señalado que los billetes y las monedas no desempeñan un papel significativo en la transmisión del coronavirus SARS-CoV-2 (COVID-19). Esta afirmación ha sido corroborada por el Banco central Europeo, el Banco de Pagos Internacionales, el Banco de la Reserva de Nueva Zelanda, el Banco de Canadá, el Banco de la Reserva de Sudáfrica, el Banco de Finlandia, el Riksbank y muchos otros bancos centrales.

El Banco de Pagos Internacionales señalaba en abril que la probabilidad de transmisión a través de los billetes es baja, en comparación con otros objetos que se tocan con frecuencia. “Hasta ahora no existen casos conocidos de transmisión de la COVID-19 a través de billetes o monedas”, afirmaba el banco. “Por otra parte, no está claro que dicha transmisión sea significativa en comparación con la transmisión entre personas, a través de otros objetos o por proximidad física”.

La Agencia Nacional de Ciencia Australiana, la Organización de Investigación Científica e Industrial del Commonwealth (CSIRO) y el Australian Centre for Disease Preparedness acaban de publicar conjuntamente un nuevo estudio científico en el que se señala que el coronavirus puede sobrevivir en muchas superficies, entre ellas los billetes, durante mucho más tiempo de lo que en un principio se creía. Sin embargo, este resultado se obtuvo en condiciones de laboratorio sumamente específicas que deliberadamente no intentaban reproducir las condiciones "reales". Los medios de comunicación han hecho una cobertura sensacionalista de la noticia de una menara simplista y engañosa.

El virus no se propaga a través de las superficies

El experimento se llevó a cabo en la oscuridad, omitiendo los efectos de la luz ultravioleta. Peter Collignon, profesor de enfermedades infeccionas en la Universidad Nacional de Australia declaró al diario The Guardian que está demostrado que dicha luz reduce la duración del virus en las superficies. El BCE también ha verificado la viabilidad y transferibilidad de la COVID-19 en los billetes para un estudio que aún no se ha publicado. Los primeros resultados indican que los coronavirus pueden sobrevivir con mayor facilidad en superficies de acero inoxidable (p. ej., los pomos de las puertas) que en los billetes fabricados con algodón. Las tasas de supervivencia son entre 10 y 100 veces mayores en las primeras horas después de la contaminación. Otros análisis indican que es mucho más difícil que un virus se transfiera desde superficies porosas, como los billetes fabricados con algodón, que desde superficies lisas, como el plástico.

En un estudio publicado en Lancet el pasado mes de julio, Emanuel Goldman, profesor de microbiología de la Universidad Rutgers, afirmaba lo siguiente: "las probabilidades de transmisión a través de superficies inanimadas es muy pequeña", y añadía que se había determinado que el riesgo era significativo en "escenarios que guardan muy poca semejanza con la vida real". Monica Gandhi, profesora de medicina en la Universidad de California, afirmó en septiembre que el coronavirus no se propagaba a través de las superficies.

La CSIRO resta importancia al riesgo de infección

En una entrevista de radio el 12 de octubre, Shane Riddell, especialista en agentes patógenos con riesgo biológico y autor principal del estudio, rebajaba el temor por los resultados. Según señalaba, existen muchos factores que pueden reducir el tiempo que el virus permanece en una superficie. “En la vida real, es importante entender que otros factores, como la luz ultravioleta y diferentes grados de humedad y temperatura, determinan el tiempo que sobrevive un virus”. Riddell dijo que la gente no debería tener miedo a tocar el dinero físico, los alimentos o el correo. “Todavía desconocemos cuál es la dosis infecciosa, por lo que la existencia de virus en una superficie podría no ser suficiente para provocar una infección… El dinero no es más o menos malo para las personas que el acero inoxidable, el vinilo o el vidrio”.

Titulares que siembran el pánico

“El uso deliberado en los titulares de un lenguaje exagerado que siembra el pánico, del tipo "El coronavirus podría permanecer durante semanas en los billetes y las pantallas táctiles" que apareció en una noticia de Bloomberg, hace un flaco favor a los científicos de la CSIRO que tratan de entender mejor cuánto tiempo permanece el coronavirus en las superficies”, comenta Mike Lee, consejero delegado de la ATM Industry Association. “En este experimento de laboratorio no se ha intentado simular las condiciones del mundo real, lo que pone en cuestión la verdadera aplicabilidad de los resultados de la investigación. Lo último que necesitamos es un segundo repunte de la desinformación que coincida con un segundo repunte de las infecciones.

Discriminar el efectivo instando a que no se utilice perjudica a aquellos que más dependen de él, especialmente los 1 700 millones de personas de todo el mundo que no disponen de cuenta bancaria y los 95 millones atrapados en los más de 60 conflictos y crisis humanitarias complejas que existen hoy en día. Por primera vez en 20 años, se espera que en 2020 crezca la pobreza extrema en todo el mundo debido a los efectos combinados de la COVID-19, del cambio climático y de los muy variados conflictos. Para OXFAM International, “Más de la mitad de la población mundial podría vivir en la pobreza después de la pandemia”.

Lógicamente, este es un tema que exige un examen más profundo y sobre el que se debe actuar.

Para más información sobre el efectivo y la transmisión de enfermedades, vea nuestro documento audiográfico

 

 

 

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