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México: Pagos sin efectivo y con exclusión financiera

Categorías : El efectivo asegura la competencia entre instrumentos de pago, El efectivo es el medio de pago más utilizado, El efectivo es el primer paso hacia la inclusión financiera
May 4, 2021
Etiquetas : Demand, Inclusión financiera, México, No bancarizados, Usage
En México, los defensores de los pagos sin efectivo han aprovechado de la pandemia de Covid-19 para promover la expansión de los pagos digitales, olvidando convenientemente los elevados niveles de exclusión financiera del país.
Manuel A. Bautista-González

Columbia University in the City of New York

Manuel A. Bautista-González (translation/traducción)

Columbia University in the City of New York

El lobby de los pagos sin efectivo en México

Antes de la pandemia de Covid-19, ejecutivos de la industria bancaria y de pagos, los reguladores y los políticos dieron la bienvenida al inexorable crecimiento de los pagos sin efectivo en México. En 2019, el gobierno de López Obrador consideró por un tiempo prohibir el efectivo para la compra de gasolina y el pago de autopistas de cuota para combatir la evasión fiscal y el lavado de dinero.

En México, la política de inclusión financiera 2019-2024 ha respaldado los pagos digitales para disminuir el uso de efectivo. Para ello, la Secretaría de Hacienda impulsará los pagos digitales en sectores como los servicios de salud y los restaurantes. Mientras tanto, el banco central fomentará la adopción de Cobro Digital (CoDi) en los pagos al menudeo (Gobierno de México 2020: 87). Otras iniciativas incluyen la reciente propuesta del Secretario de Hacienda para lanzar cuentas bancarias para trabajadores migrantes en Estados Unidos  para que puedan cambiar sus ahorros y remesas en México a tipos de cambio convenientes a través del Banco del Bienestar.

Durante la pandemia de Covid-19, el efectivo en manos del público mexicano aumentó un asombroso 30.33% entre marzo de 2020 y marzo de 2021. Como resultado, los defensores de los pagos sin efectivo han alzado la voz. Por ejemplo, Carlos Serrano Herrera, economista jefe de BBVA México, ha expresado su apoyo a la reducción del uso de efectivo, ya que frenaría “el crimen, la evasión fiscal, la corrupción y el crimen organizado”.

IMCO y Mastercard promueven los pagos sin efectivo para aumentar los ingresos fiscales

En diciembre 2020, el Instituto Mexicano de Competitividad (IMCO) y Mastercard respaldaron la expansión de pagos digitales. IMCO y Mastercard argumentaron que una reducción en el uso de efectivo aumentaría los ingresos tributarios federales en MX$140 mil millones (US$6.94 mil millones) al facilitar la trazabilidad de las transacciones y gravar la economía informal. Mastercard y Ernst & Young estiman el tamaño de la economía informal en 19.2% del PIB de México.

La trazabilidad de los pagos digitales “promueve de manera automática la transparencia de los flujos, además de crear eficiencias y reducir el costo de manejo del efectivo”, según Laura Cruz, directora general de Mastercard México. Según Luis Mauricio Torres Alcocer, investigador y coordinador de operaciones y análisis económico de IMCO, el gobierno debería otorgar deducciones fiscales, subsidiar terminales de punto de venta y realizar pagos libres de efectivo a “proveedores, contratistas de obra públicas, nóminas y esquemas de distribución de programas sociales.”

IMCO apoya la imposición de límites al pago en efectivo, una postura un tanto paradójica dado que la organización no quiere “obligar a usuarios o establecimientos a abandonar los billetes y monedas o renunciar a su privacidad” (según Alcocer). Un informe de 2019 del Deutsche Bundesbank concluyó que no hay evidencia de que las restricciones en el uso de efectivo (como la eliminación de billetes de alta denominación y la introducción de límites a los pagos realizados en efectivo) sirvan para limitar el uso de efectivo en el sector informal o en actividades ilícitas.

En enero de 2020, el director ejecutivo de MasterCard, Ajay Banga, reconoció que “El efectivo no va a desaparecer y tampoco sería deseable que lo hiciera”. Banga señaló que las personas dependen del efectivo porque no están bancarizadas o están infrabancarizadas, porque están en el lado equivocado de la brecha digital o porque carecen de documentos de identidad. Mastercard recién lanzó su primera “Sociedad de País Digital” (“Digital Country Partnership”) en América Latina con la Autoridad para la Innovación Gubernamental (AIG) de Panamá para promover la inclusión financiera a través de pagos digitales.

En 2017, menos de un tercio de la población mexicana hizo o recibió pagos digitales

Los defensores de los pagos digitales tienden a minimizar el hecho de que el sector bancario y financiero no atiende a la mayoría de los mexicanos, quienes además carecen de los medios e instrumentos de pago necesarios para participar en una sociedad sin efectivo. Según la base de datos de Inclusión Financiera Global del Banco Mundial (2017), solamente el 64.6% de los mexicanos de 15 años o más tenía un teléfono móvil; 45.4% tenía acceso a Internet; y sólo el 36.9% tenía una cuenta bancaria. En cuanto al acceso a instrumentos de pago, el 24.6% de los mexicanos de 15 años y más tenía tarjetas de débito; un magro 9.5% tenía tarjetas de crédito; y únicamente el 31.7% hizo o recibió pagos digitales.

La mayoría de los mexicanos no están bancarizados o están infrabancarizados. Según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2018 del país, 31.7% de los encuestados (que representan 25.05 millones de mexicanos) no estaban bancarizados o estaban excluidos financieramente, lo que significa que no tenían ningún producto bancario. El 23.5% de los encuestados (18.61 millones de adultos) estaban incluidos financieramente pero estaban infrabancarizados, ya que contaban con un solo producto financiero (INEGI, CNBV 2019: 9). Según el portal Finbold y la firma de investigación británica Merchant Machine, Marruecos, Vietnam, Egipto, las Filipinas, y México son los países con los más grandes números de personas no bancarizadas.

La distribución desigual de la infraestructura bancaria y del efectivo en México

La cobertura de infraestructura financiera es insuficiente en México, particularmente en Chiapas, Oaxaca y Guerrero, los estados más pobres del país. Según la Fundación de Estudios Financieros, en 2019 el 76.6% de los municipios que concentran el 98.2% de la población del país tenían un punto de acceso que conectaba a los mexicanos con los servicios financieros (Fundef 2019: 6-7, 10, 17). Los motores económicos como la Ciudad de México, el Estado de México, Jalisco y Nuevo León concentran la mayoría de los cajeros automáticos y sucursales bancarias (ver Gráfico 1).

Gráfico 1. México: Distribución geográfica de cajeros automáticos (eje horizontal) y sucursales bancarias (eje vertical) entre estados Mexico: Geographic Distribution of ATMs (horizontal axis) and Bank Branches (vertical axis) Across StatesFuente: Fundef 2019: 17.

Conozca a su cliente: los mexicanos prefieren el efectivo en los pagos al menudeo

La exclusión financiera y la economía informal no pueden explicar la estable preferencia de los mexicanos por los pagos en efectivo. El efectivo es ampliamente utilizado en el país debido a la falta de productos financieros adecuados por el lado de la oferta y las preferencias y hábitos de los mexicanos por el lado de la demanda. Los reguladores y ejecutivos bancarios y financieros implementan políticas de inclusión financiera con soluciones y productos del lado de la oferta, pensando que la demanda aparecerá eventualmente. Sin embargo, la demanda de alternativas al efectivo no se ha materializado en México (Fundef 2019: 9; Fundef 2020: 22, 33, 36-37).

La gran mayoría de los mexicanos prefieren usar efectivo en la mayoría de las transacciones, según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2018. Esto ocurrió en rubros incluyendo compras menores a MX$500, equivalentes a US$25.24 (94.9%), compras de MX$500 o más (87.5%), pagos de renta del hogar (89.8%), impuestos o multas (92.3%), servicios públicos como agua y luz (95.2%), servicios privados como teléfono e internet (91.5%) y viajes en transporte público como metro y autobús (97.6%, ver INEGI, CNBV 2019: 131-132, 135-139).

El colapso de la economía mexicana en 2020 durante la pandemia de Covid-19 (con una contracción del PIB del 8.5%, la caída más pronunciada desde la Gran Depresión) seguramente agravará la exclusión financiera. Los defensores de los pagos digitales respaldan las zanahorias y los garrotes del gobierno federal como la mejor manera de disminuir el uso de efectivo en México. Sin embargo, hacer de los pagos digitales el eje de las políticas de inclusión financiera requiere “una evaluación y planificación cuidadosa”, según Irene Espinosa, miembro del directorio del Banco de México.

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